…Y me llamaron Cava.

Curiosamente Cava nació el mismo día que yo estaba en cuidados intensivos sufriendo un infarto y una vez fuera del hospital un amigo criador tuvo la gentileza de “regalármela” y así como quien no quiere la cosa pasamos los primeros meses de su vida y los de mi nueva vida, inseparablemente juntos.  Ella me “obligó a salir” a pasear, a despertar del letargo  y en definitiva a querer vivir.

He tenido que tomar la terrible decisión de sacrificarla y esta situación, con todo lo que tienes que tragar, no se la deseo a nadie…  a nadie.

Estos momentos  son muy duros porque una puñetera enfermedad se la ha llevado en tan poco tiempo que no te haces a la idea y este sentimiento tan raro que tengo en estos momentos supongo que lo puede entender quien ha tenido  necesidad, tal vez la necesidad del afecto y la estima necesaria como la que ella me dio en muchísimos momentos.
¿Como es que llegas a hablar con un animal esperando que te entienda?
El tono de voz o incluso las lágrimas, las entendía como el mejor de los humanos.

Quizá haya gente que se extrañe de mi pena pensando que no era más que un animal, pero una cosa os puedo asegurar y lo digo de corazón, yo noto que  ha muerto en mis brazos un eslabón de mi vida y siento que  ha muerto mi amiga.

“Cava, per sempre hi seràs a la meva memòria”

10 Enero 2004 / 08 Julio 2012

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Esta entrada es sólo in memorian, no admitirá comentarios, muchas gracias.
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