No hay nada que lo justifique.

Cientos,
momentos,
lamentos,
encuentros.

Su condición, quizá también su osadía, le obligaba a justificar quizá también a justificarse. Su osadía, quizá también su condición, le obligaba a demostrar, a demostrarse a sí mismo cada paso, cada decisión, como si su obligación fuese librar, excusar, disculpar, proteger o incluso defender lo indefendible.

Una tarde, charlando con amigos, se dio cuenta de que su vida estaba exenta de acentos y repleta de comas, que estaba llena incluso de muchos puntos y aparte. Aquella noche, mientras dormía, soñó que le encontraba solución a todo aquello pues al final, toda la obligación contraída en su cerebro no era más que un simple sinónimo de una sola palabra…

Justificar.

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welche richtung???