Lujuria…

Y ahí estaba ella, caliente como cada mañana, esperando que mi boca quedara saciada, que mis dientes hicieran mella en ella, dejándose morder, sin oponer resistencia y con ese toque fresco pero ligeramente salado que me vuelve loco… La devoré con la mirada, luego vino todo lo demás… Una llesca de pà de pages caliente, una…