Tres botones…

Dejó reposar su cabeza sobre mi hombro cuando notó mi mano izquierda que la acariciaba, y cerró sus grandes ojos negros al sentir que los dedos de mi otra mano, se abrían paso a través del espacio que deliberadamente había entre sus botones. La imaginación se convirtió en un juego táctil muy real… Se llenó…

Volverán…

Volverá la primavera y volverás a sentir el suave efecto aterciopelado del tacto de tus yemas en la piel. Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, como decía el poeta. Volverán las risas, incluso esas que no has visto jamás. Volverá el sol que nunca se ha ido, las hojas llenas de color, el…

…y caricias.

Sé valiente —dijo. En la vida, en el amor y en el sexo. La gente olvida que debe pedir caricias y besos […] Una caricia, un beso, solicitar el calor de una mano en el ombligo no deben ir acompañados con el sentimiento de que eso provocará o derivará en sexo. (Albert Espinosa)    

Tardes de parar el tiempo.

Tardes para saborear un café intenso. Disfrutar sorbo a sorbo. Acariciarse. Sentir escalofríos. Tardes en las que detener el tiempo. Cerrar los ojos. Dejarse llevar… Susurrar pidiendo a gritos. Acallar. Tardes irrepetibles de las de no volver a mirar atrás.  .

Jueves: Veintiuno del Once.

. Lo reconozco, aquella primera vez estaba realmente asustado. Creo que mi cara me delataba y ella desde el primer momento en que caí en sus brazos, supo como acurrucarme de aquella manera, supo incluso perdonarme mis primeros actos de nerviosismo. Aún hoy recuerdo gratamente como me acariciaba… . …y recuerdo perfectamente sus palabras en…

Hoy quiero recordar

. …con absoluto placer aquel mediodía comiendo en… tal vez mejor no lo diga, no quisiera… Sé que  cuando lo leas [porque sé que lo haces] te acordarás. Hubo muchas cosas aquel día para llevarse para siempre en la memoria, el lugar, el día, los estupendos pescados y mariscos en la comida y aquel vino,…